Ser instrumentos de Dios para transformar vidas.
Ser instrumentos de Dios para transformar vidas a través del amor, la educación y la acción social en las comunidades más vulnerables de Colombia y Latinoamérica.
Nacimos en 2014 en Bogotá. Hoy caminamos con familias, niños e iglesias en ocho países de Latinoamérica, sostenidos por voluntarios, donantes y aliados que creen, como nosotros, que la fe se demuestra con manos.
Ser instrumentos de Dios para transformar vidas a través del amor, la educación y la acción social en las comunidades más vulnerables de Colombia y Latinoamérica.
Soñamos con comunidades restauradas donde cada persona conozca su valor, acceda a oportunidades dignas y descubra una fe viva que transforma.
Empezamos en una casa pastoral de Ciudad Bolívar con 18 mercados semanales. Hoy somos un equipo de 42 personas, 1.500 voluntarios y una red de aliados que sostiene programas en Bogotá, Soacha, Quibdó, Tumaco y otros seis municipios.
Creemos que el evangelio se predica con palabras y se demuestra con manos. Por eso cada programa nace de una necesidad concreta del territorio y se sostiene con presencia: visitas, escucha, seguimiento. No hacemos asistencialismo: caminamos al lado.
Servir con manos concretas. La fe sin obras es palabra muerta.
Cada persona es imagen de Dios. Acompañamos, no asistencialismo.
Rendimos cuentas claras. Cada peso recibido está al servicio de quien más lo necesita.
Caminamos junto a iglesias, familias y aliados. Nadie cambia nada solo.
Creemos en el cambio posible. Y trabajamos cada día para construirlo.
Hacer bien las cosas, sin perder la cercanía con quienes servimos.
Una fracción del equipo permanente. Detrás hay 1.500 voluntarios activos en territorio.